NEGRITOS EL BUEN PASTOR
Danza, fe y tradición al servicio de Dios
«Fuerza, Fe y Devoción – Servidores en la Misión». Más de una década consagrando nuestra juventud, ritmo y alabanza a Jesucristo El Buen Pastor y a la Santísima Virgen de la Puerta en El Porvenir.

Historia Fundacional
«Ser negrito del Buen Pastor no es llevar solo un traje:
es llevar una cruz de amor y un corazón dispuesto a servir.»
Nuestra historia comenzó a escribirse el 9 de agosto de 2013 en la Parroquia El Buen Pastor de El Porvenir. Guiados por la entrega de nuestro recordado hermano fundador Luis Gerardo Jiménez Ruiz (†) y con la bendición pastoral del R.P. Jobino García Moreto, un grupo de catequistas y jóvenes confirmandos transformaron su fe en oración en movimiento.
Con trajes de yute y el redoble de un primer bombo, salimos al encuentro de la Inmaculada Virgen de la Puerta en su histórica peregrinación. En medio del cansancio y el fervor popular nació espontáneamente el cántico que hasta hoy nos distingue: «¡Hey, hey, Buen Pastor!». Desde entonces, la danza otuzcana de Negros Esclavos de la Virgen de la Puerta es una promesa viva de amor a Dios y una escuela de discipulado para nuestras familias.
Misión, Visión y Espiritualidad
Nuestra Misión:
Evangelizar a través del arte tradicional, la música y la danza de negritos, formando jóvenes comprometidos con su fe católica y participando activamente en la vida comunitaria y litúrgica de nuestra parroquia.
Nuestra Visión:
Ser una comunidad de fe referente en la pastoral juvenil y la piedad popular en Trujillo, donde cada paso, golpe de bombo y servicio pastoral sea testimonio auténtico de encuentro con Cristo.
Nuestro Carisma
La Danza como Oración: Cada salida es un acto de culto y alabanza mariana.
Vida Sacramental: Eucaristía dominical, confesión y formación doctrinal.
Proyección Social: Solidaridad activa con los más necesitados de El Porvenir.

Nuestra identidad

Corazón Parroquial. Enraizados en El Buen Pastor, en comunión con nuestros sacerdotes y celebrando la Eucaristía como el centro de nuestra vida.

Arte y Devoción. Cada compás de la banda y cada golpe de bombo marcan el latido de una promesa de fe hecha ofrenda viva.

Familia y Compromiso. Una hermandad donde nadie camina solo; forjamos a las nuevas generaciones con disciplina, respeto y alegría cristiana.
